Cuando empecé a escribir éste capítulo, mi mente no encontraba palabras para expresar mi gratitud a Dios, como encontrar palabras adecuadas para agradecer tanta bondad y misericordia; creo que nunca será suficiente lo que diga o escriba para tanta gracia y amor de parte de Dios para mi vida.

Que sería de mí­, me he preguntado muchas veces, si Dios no hubiera tenido a bien ayudarme, fortalecerme y levantarme de esa terrible enfermedad, pero en su infinita misericordia Él no me abandonó.

Gracias a Dios por TODO.

Mis oraciones siempre incluían las frases, “fortaléceme, no permitas que desmaye” y Él me escucho, día a día da respuesta a mi oración, fortaleciendome.

Mi deseo es transmitirle a todas las personas lo que Jesús hizo en mi vida… un milagro, porque cuando mi vida estaba a punto de terminar según la ciencia y la medicina, Él me sano.

Asimismo enfatizar que soy humano igual a todos, con muchos defectos y con algunas virtudes, pero encuentro la diferencia en lo que Dios hizo en mi vida.