Mi vida dio sus primeros pasos a inicios del año de 1,974, en la ciudad de Guatemala, el país de La Eterna Primavera, considero haber tenido una infancia normal, sin mayores complicaciones…, pero la historia que deseo compartir, inicia en los primeros dias de febrero del año de 1,992, año en el que cursaba el 6to. Grado de la carrera de Perito Contador mi último año, de nivel medio.

Una mañana al levantarme sentí una leve molestia en la rodilla derecha, no le di mayor importancia, pero al transcurrir casi un mes, y sentir como el dolor iba en aumento, decidí visitar a un doctor, el cual, después de observar mi dolor, recomendo tomar una radiografía. Al día siguiente fui a la sala de rayos X de un pequeño hospital, tomaron la radiografía y me dirigí nuevamente al consultorio del doctor.

Al ver mis resultados me informo que no había nada, que todo era normal y que con unas aspirinas se me iba a pasar… el tiempo siguió avanzando al igual que mi dolor iba creciendo.

Fui a visitar a otro doctor, el cual me diagnostico artritis, me sometí a un tratamiento compuesto por varios medicamentos, los cuales al finalizar no dieron ningún resultado.

A finales del mes de mayo, decidí visitar una clínica de Acupuntura, realmente no conocía mucho de ésto, pero era una esperanza más para determinar que era lo que me sucedía y aliviar el dolor que cada día aumentaba.

Asistí a 5 sesiones, en las cuales sufría mucho dolor por la inserción y manipulación posterior de agujas, en el pie y rodilla, así como la aplicación de un trozo de madera, en la parte afectada, que después era calentado con fuego. El calor que generaba me daba un poco de alivio, pero lamentablemente no duraba mucho, más que un par de horas.

Trataba de seguir con mi vida normal, ya que me preocupaba mucho perder mi ultimo año de estudios diversificados, pero el dolor era evidente, mi forma de caminar cambió, en ese momento lejos estaba de imaginarme los cambios radicales que experimentaría.

El domingo 26 de julio, fui con mis compañeros de estudio a realizar encuestas para nuestro seminario a un lugar no muy retirado de la ciudad, caminamos todo el día. Al abordar el bus de regreso a mi casa, ya no podía mantenerme en pie, el dolor se había agudizado a un 500%, y me era imposible caminar.

Después de una hora y media de viaje, llegue brincando en un pie a mi casa, en ese momento decidí visitar otro doctor, su consultorio estaba cerca de casa. Después de varios minutos de observarme, me comento que lo mejor era ir al siguiente día con un especialista, acordamos la cita para las 3:00 de la tarde del día lunes.

Al momento de ingresar al consultorio de este especialista, observe que en sus paredes habían varios afiches graficando las clases y evoluciones que el cáncer tenía… mi mente quedo en blanco, en ese momento no estaba muy familiarizado con la enfermedad del cáncer, en mis ya 18 años no pasaba de los padecimientos más comunes, gripe, dolor de estómago, cabeza, etc…, pero hasta allí.

Después de una corta espera el especialista nos atendió, le conté mi historia desde el mes de febrero, posteriormente me examinó y su diagnostico fue: Lo tuyo es cáncer, mañana te internaremos en el hospital de cancerología, para realizarte exámenes más profundos después de quedar unos segundos en shock, pregunté cual sería el resultado de todo, cual sería la cura y cuanto tardaría en sanarme y volver a la normalidad, su respuesta fué: El cáncer difícilmente se cura, en tu caso lo más seguro es que amputemos tu pierna, apliquemos quimioterapia, y después Dios dirá, todo, absolutamente todo se derrumbo dentro de mi, me sentí morir ante ésta noticia… que desgarró mi ser…

Tenía 18 años, estaba a punto de graduarme, para la mayoría de personas la vida empieza a esta edad, tantos sueños, tantas ilusiones, toda la vida que había imaginado por delante… se derrumbaba, para otros era el inicio, para mi podría ser el fin…